Vagabundo, hedonista y paranoico; fanático del paroxismo lírico y de la vocalización cunnilingue; amante proceloso y aprendiz de poeta rabioso…
Viví – vivo – viviré en el exilio, desde el destierro primo del útero materno hasta el certero concubinato con la muerte…
Mientras tanto, aquí está la descripción de mis andares serpentinos; todo lo demás, francamente me importa un pito…









